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ago

El “periodismo colaborativo” se consolida en los atentados de Barcelona

 

Ayer, 17.20 recibo un whatsapp de una amiga anunciando un atentado terrorista en Barcelona que decía:

“ULTIMA HORA” Una furgoneta atropella a decenas de personas en las Rambles de Barcelona”

Ante mi incredulidad, empiezo a rastrear internet en busca de cualquier signo del atentado. Busco en todos los periódicos on-line, en twitter, hago zapping en todos los canales de TV y ni rastro. No obstante, mi whatsapp se empieza a llenar de todo tipo de comentarios. Amigos que han visto gente correr en plaza Catalunya, sirenas de ambulancia, tiroteos. Máxima confusión hasta que ¡por fin! en el canal de TV3 y 324 se empieza a comunicar la noticia.

Whatsapp fue el primer canal en retransmitir la noticia en directo y luego, saltó a las redes y los medios tradicionales. Este fenómeno evidencia un nuevo escenario de comunicación multi-direccional que sitúa al ciudadano en el centro de la historia. Hoy en día, cualquier persona con un Smart-phone, tiene potencial para convertirse en un narrador. Estamos ante un nuevo modelo de periodismo colaborativo, llamado “Periodismo Ciudadano”.

Ayer el whatsapp se consolidó como la herramienta principal a través de la cuál se difundía en tiempo real el atentado de Barcelona. Fotos, imágenes y titulares corrían como la pólvora de grupo de wapp en grupo de wapp. Vecinos, testimonios y heridos se encargaron de fotografiar y grabar todo lo ocurrido, permitiendo a la policía poder reconstruir la situación y actuar en consecuencia.

No obstante, el periodismo colaborativo abre una brecha moral: dónde está el límite de la noticia? Hasta qué punto es ético compartir y retransmitir imágenes de alta sensibilidad? Es periodismo o morbosidad?

Los primeros minutos del atentado se llenaban de escenas de desolación, gritos, tullidos y víctimas mortales, hasta que los Mossos pidieron evitar la difusión de estos vídeos por respeto a las víctimas, sus familiares y a la estrategia policial. No obstante, el daño ya estaba hecho y la difusión de estas imágenes se contaban en millones de visualizaciones.

Además, los “bulos” no se hicieron esperar, también el whatsapp fue víctima de todo tipo de informaciones falsas que se copipegaban sin parar.

Aunque algunos se resistan a aceptarlo, estamos ante une nueva forma de comunicar, de la misma manera que Airb&B revolucionó el sector hotelero o Uber el sector del transporte en la ciudad.

Los atentados sucedidos ayer en Barcelona, dejan en evidencia que estamos, sin duda, ante una nueva forma de comunicación mucho más cercana y transversal. Si queremos sobrevivir en la era de la economía colaborativa es importante poner límites legales y morales.

Pero mientras se busca una solución, el propio ciudadano encuentra fórmulas para contrastar este vacío legal. Una de ellas fueron llenar todas las redes sociales de gatitos. Hoy en día los gatos se han convertido en iconos indiscutibles de amor fraternal.

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